Casa TH. RU

La propiedad está ubicada en un antiguo pueblo de vacaciones en la orilla de una reserva de agua. Los clientes, que son habitantes activos de la ciudad, necesitaban que su casa pudiese ser un lugar donde alejarse de la vida caótica de la ciudad y sumergirse en un tranquilo y pintoresco rincón del campo, sin perder al mismo tiempo su comodidad.

El proyecto incluye la casa principal (450 metros cuadrados), garaje / casa de huéspedes con toda la infraestructura de ingeniería necesaria (250 metros cuadrados), una típica “baña” o sauna rusa (60 metros cuadrados), y una marina para un barco privado.

El objetivo principal del proyecto era preservar el paisaje natural con su topografía original que incluye un descenso o caída de 7 metros, y proporcionar vistas panorámicas desde la casa hasta el agua.

El lugar de la casa principal y su distancia máxima al agua, así como su ubicación a lo largo de la cerca del lado suroeste, fue dictada por los límites de la propiedad.

Durante la construcción, y en la etapa de acabado de los trabajos, el área del sitio se incrementó después de la adquisición de la propiedad adyacente por parte del cliente, lo cual permitió colocar un mini parque con un invernadero en la nueva área.

La casa principal y el garaje están conectados por la plataforma de entrada, que es el punto más alto de la propiedad, y al mismo tiempo representa el nivel general de la planta baja.

Llegando al lugar, y sin entrar a la casa, uno puede encontrarse en el techo, el cual es una terraza cubierta con una vista impresionante del agua, o descender al nivel inferior del garaje, en el área de los apartamentos para huéspedes que tienen acceso directo al parque.

La idea de abrir la casa al agua determinó la disposición en forma de galería de la casa, donde todas las habitaciones están orientadas hacía el agua y unidas por una sola terraza cubierta, a la que se puede acceder desde cualquier habitación, a través de ventanas panorámicas corredizas.

Al mismo tiempo, el corredor en el lado opuesto de la casa se convirtió en una galería de arte moderno, y el espacio de doble altura de la escalera principal se convirtió en una sala de estar con una pared “perforada”, donde las ventanas se perciben como parte de la exposición de arte.

La extensa paleta de colores y la variedad de texturas de madera en la fachada del edificio comulga con el medio ambiente, y el contraste de la madera y el concreto arquitectónico resaltan la relación armoniosa entre el trabajo de la naturaleza y el trabajo del hombre.

Arquitectura: Rustam Kerimov
Fotografía: Ilya Ivanov

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